Puesta a punto en natación: cómo planificar las semanas antes de la competición
9 min de lectura22 de marzo de 2026
Volumen, intensidad, duración, perfiles de velocidad frente a resistencia: todo lo que un entrenador debe saber para planificar las semanas de puesta a punto de un grupo heterogéneo y llevar a sus nadadores al pico de forma el día de la competición.
Jubila tu hoja de cálculo.
Únete a 320+ entrenadores. Gratis, sin tarjeta de crédito.
La puesta a punto es la etapa que la mayoría de los entrenadores improvisan. No por negligencia, sino porque parece sencilla en apariencia: se reduce el volumen, se deja recuperar a los nadadores y se les envía a la competición. Salvo que hecho a instinto, la puesta a punto suele fallar. Demasiado corta, demasiado larga, mal dosificada. Tu nadador llega o fatigado o desacondicionado.
Lo que hace difícil gestionar la puesta a punto es que es contraintuitiva. A mitad del período, tus nadadores se sentirán peor en el agua. Sus sensaciones empeorarán antes de mejorar. Si no lo sabes, corres el riesgo de entrar en pánico, de volver a añadir volumen, y de anular todo el trabajo realizado. Especialmente cuando gestionas diez nadadores con cuatro fechas de competición diferentes.
Lo que es realmente la puesta a punto — y lo que no es
La puesta a punto (o tapering en inglés) es una reducción progresiva y planificada del volumen de entrenamiento en las semanas previas a una competición importante. El objetivo es permitir que el organismo alcance un estado de supercompensación máxima el día de la competición.
No es descanso. La distinción es fundamental. Durante la puesta a punto, la intensidad de las sesiones se mantiene, o incluso se aumenta ligeramente sobre volúmenes cortos. Lo que se reduce es únicamente el volumen: menos kilómetros, sin sesiones largas de resistencia, pero las series rápidas se mantienen.
Mujika & Padilla (2003) sintetizaron todos los datos disponibles sobre la puesta a punto en deportes de resistencia (Medicine & Science in Sports & Exercise, 35(7), 1182–1187). Los autores muestran que una reducción de volumen del 40 al 60 % en 2 a 4 semanas, manteniendo la intensidad, produce mejoras medibles del rendimiento en prácticamente todos los estudios analizados. La reducción de volumen sola, sin mantener la intensidad, es notablemente menos eficaz.
Confundir puesta a punto con desacondicionamiento es el error más frecuente. Si además eliminas las series rápidas durante la puesta a punto, pierdes las adaptaciones neuromusculares adquiridas en el entrenamiento. Tus nadadores llegarán descansados, pero sin piernas. Mantén la velocidad.
Las "malas sensaciones" a mitad de la puesta a punto son normales. Hacia el 4.º o 5.º día de reducción de carga, muchos nadadores se sienten "pesados", "fuera del agua", a veces incluso irritables. Muchos entrenadores reportan este bajón de forma constante, y la literatura sobre supercompensación identifica su mecanismo. No añadas volumen para compensar. Estás precisamente en la ventana de reconstrucción. Explica este fenómeno a tus nadadores antes de comenzar la puesta a punto.
Duración de la puesta a punto según el perfil de tus nadadores
No existe una duración universal. La duración óptima depende de dos variables principales: la distancia de competición y el volumen habitual de entrenamiento del nadador. Un velocista del 50 m no tiene las mismas necesidades que un especialista del 400 m estilos.
Criterio
Velocidad (50 m – 100 m)
Medio fondo (200 m – 400 m)
Fondo (400 m ES – 800 m+)
Duración puesta a punto
10 a 14 días
14 a 21 días
21 a 28 días
Reducción de volumen
40 a 50 %
50 a 60 %
50 a 60 %
Mantenimiento de intensidad
Sí — series cortas Z4-Z5
Sí — series cortas Z3-Z4
Sí — umbral mantenido
Sesiones largas
Eliminadas
Reducidas un 50 %
Reducidas un 40 %
Trabajo de velocidad
Prioridad — hasta D-2
Mantenido — hasta D-3
Reducido — último bloque en D-5
Calentamiento pre-prueba
Corto, intenso (600-800 m)
Moderado (1 000-1 200 m)
Largo, progresivo (1 500 m+)
Para un nadador que acumula varias pruebas en la misma competición (por ejemplo, 100 m libre y 200 m estilos), adapta la duración de la puesta a punto a la distancia más larga. Es ella la que determina la capacidad de recuperación entre pruebas.
El volumen habitual de entrenamiento también influye en la duración necesaria. Mujika & Padilla (2003) identifican la carga de entrenamiento previa como una variable clave de la duración óptima de la puesta a punto: un nadador que entrena 8 veces por semana ha acumulado más fatiga crónica que uno que entrena 4 sesiones semanales. Necesitará proporcionalmente más tiempo para vaciarse. En clubs amateur con 3 a 5 sesiones semanales, 10 a 14 días suelen ser suficientes para los velocistas, y 14 a 21 días para los nadadores de medio fondo.
Semana 1, semana 2: cómo se ve en la práctica
La puesta a punto no se improvisa sesión a sesión. Se planifica de antemano en tu calendario, con una lógica de progresión del volumen y mantenimiento de la intensidad.
Semana 1: descarga progresiva
Reduce el volumen un 30 a 40 % respecto a tu semana de carga estándar. Mantén la frecuencia de sesiones. No elimines franjas, recórtalas. Un nadador que pasa de 4 sesiones a 2 pierde sus referencias y rutinas de rendimiento.
LunesResistencia moderada — 2 500 m (vs 4 000 m en carga). Ejercicios técnicos, virajes.
MiércolesSeries de velocidad cortas — 10×50 m Z4-Z5, recuperación completa entre cada una. Volumen total reducido, calidad mantenida.
ViernesUmbral corto — 4×200 m Z3 con 45 s de recuperación. Volumen inferior a la mitad de la sesión habitual de umbral.
Fin de semanaDescanso pasivo o recuperación activa ligera (1 000 m Z1 máx). Sin sesión obligatoria.
Semana 2: activación precompetición
Volumen reducido otro 20 % adicional respecto a la semana 1. El acento se desplaza hacia la activación neuromuscular: series cortas a alta intensidad, salidas, virajes y brazadas de pared cronometradas.
LunesActivación aeróbica — 2 000 m, ejercicios, algunos 100 m a ritmo de competición.
MartesSesión de velocidad corta — 8×25 m sprint a fondo, recuperación 3 min. Trabajo de reacción en las salidas.
MiércolesRecuperación activa — 1 200 m Z1, virajes trabajados a velocidad de carrera.
D-2Activación corta — 800 a 1 000 m. Algunas aceleraciones en 25 m. Nada intenso.
D-1Descanso completo o calentamiento muy ligero de 20 min según las preferencias del nadador.
Gestionar un grupo heterogéneo con competiciones escalonadas
Esta es la dificultad concreta de la mayoría de los clubs: en el mismo grupo tienes un velocista que compite en tres semanas, una nadadora de medio fondo que compite en seis, y dos nadadores cuya competición principal es al final de la temporada. Imposible que todo el mundo entre en puesta a punto al mismo tiempo.
Enfoque 1: sesiones comunes, carga individual
Nadas a todo el grupo junto, pero modulas la carga de cada nadador dentro de la misma sesión. Los nadadores en fase de puesta a punto hacen menos repeticiones, o salen antes en las series largas. Los demás continúan con el volumen habitual.
En concreto: si la sesión del grupo prevé 8×200 m a ritmo de umbral, tus nadadores en puesta a punto hacen 4 o 5. La recuperación es la misma, el ritmo es el mismo. Simplemente salen antes del set. Se anota en la ficha de sesión como una variante, se explica de antemano al equipo, y no perturba el ritmo del grupo.
Es el enfoque más sencillo a logística constante. Requiere que notes claramente las consignas diferenciadas en tu plan de sesión, y que tus nadadores entiendan por qué sus compañeros nadan más que ellos.
Enfoque 2: subgrupos de puesta a punto
Si tu grupo es suficientemente grande y varios nadadores tienen competiciones próximas, puedes constituir un subgrupo en puesta a punto activa con un programa separado en el mismo horario. Esto requiere más preparación pero produce mejores resultados, ya que cada nadador sigue una progresión adaptada a su fecha de competición.
Una regla práctica para planificar los subgrupos: calcula hacia atrás desde la fecha de competición. Si tu nadador compite el sábado en 18 días, cuenta atrás. Para un velocista (10-14 días de puesta a punto), comienza entre D-14 y D-10 — es decir, el lunes que viene como muy pronto, o en cuatro o cinco días como muy tarde. Para un medio fondista (14-21 días), la puesta a punto ya debería haber comenzado si apuntas a 21 días, o comienza ahora si aplicas el mínimo de 14 días. En clubs con 3-5 sesiones por semana, 14 días son suficientes en la gran mayoría de los casos. Pon estas fechas en tu calendario antes de la temporada, no a última hora.
Lo que debes decirles a tus nadadores antes de empezar
La puesta a punto genera ansiedad. Tus nadadores hacen menos, nadan más lento en los entrenamientos, y se preguntan si están preparados. Esta ansiedad es normal y predecible. Prepáralos de antemano.
Explica el mecanismo: las malas sensaciones al inicio de la puesta a punto son una señal de que está funcionando, no un problema. El cuerpo se vacía antes de rebotar.
Da referencias concretas: "A partir del miércoles de la semana de competición, deberías recuperar las buenas sensaciones." Una fecha concreta tranquiliza más que una explicación vaga.
Mantén los rituales: misma secuencia de calentamiento, mismos ejercicios de salida, mismo orden de estilos. Los automatismos no se negocian la víspera de una competición.
Cinco errores que anulan tres semanas de trabajo
Suprimir las series rápidas: la puesta a punto no es una semana de recuperación total. Si eliminas todas las series de alta intensidad, tus nadadores perderán las sensaciones de velocidad. Mantén al menos dos sesiones con aceleraciones cortas por semana.
Entrar en pánico ante las malas sensaciones: hacia el 4.º o 5.º día, algunos nadadores se sienten peor. Es fisiológico. Volver a añadir volumen en ese momento anula la supercompensación en curso. Mantén el rumbo.
Puesta a punto demasiado corta: miras tu calendario dos semanas antes de los regionales y decides que es suficiente. Para un nadador de 400 m estilos, no lo será. Habrá empezado a vaciarse, pero el pico de supercompensación no estará ahí el sábado por la mañana. Respeta los 14 a 21 días, aunque parezca "mucho descanso".
Añadir volumen si los tiempos son decepcionantes: si un nadador hace malos tiempos en una sesión de puesta a punto, esa no es la señal para sobrecargar. A menudo es la señal de que está en pleno bajón fisiológico, precisamente donde debe estar.
No planificar con antelación: decidir la puesta a punto dos semanas antes de la competición, sin haberla inscrito en el calendario de temporada, es la fuente de todos los errores anteriores. La puesta a punto se programa al inicio de la temporada, no a última hora.
La puesta a punto como competencia de planificación
Una buena puesta a punto no se ve durante la puesta a punto. Se ve el día de la competición, cuando tus nadadores llegan a los poyetes con las piernas frescas, los reflejos afinados, y la confianza de que todo ha sido preparado correctamente.
Lo que la mayoría de los entrenadores descubren demasiado tarde: la puesta a punto no perdona las decisiones de última hora. No porque sea compleja, sino porque el cuerpo no negocia con un calendario improvisado. Dos semanas de menos, y tu nadador llega aún cargado. Una semana de más, y llega fresco pero sin piernas.
El trabajo real empieza en septiembre, cuando pones las fechas de competición en tu planning y calculas, hacia atrás, cuándo empieza la puesta a punto para cada uno. Lo demás — las sesiones, los volúmenes, las series rápidas — se deriva de ahí.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre la puesta a punto y la recuperación?
La recuperación es una pausa tras un esfuerzo intenso. La puesta a punto es una fase planificada de varias semanas antes de una competición importante: el volumen disminuye, pero la intensidad se mantiene. El objetivo es llegar en estado de supercompensación el día de la competición. No simplemente descansado.
¿Cuántas semanas de puesta a punto para un campeonato regional?
Para un nadador de club que entrena 3 a 5 veces por semana, cuenta entre 10 y 14 días para un velocista (50 m – 100 m) y de 14 a 21 días para un nadador de 200 m o más. Estas duraciones se adaptan al alza si el nadador tiene un alto volumen de entrenamiento.
¿Hay que parar completamente las series rápidas durante la puesta a punto?
No. Es el error contrario más frecuente. La intensidad debe mantenerse, a veces incluso aumentarse sobre pequeños volúmenes. Lo que se reduce drásticamente es el volumen total y las sesiones largas de resistencia. Las series rápidas cortas (25 m, 50 m) se mantienen hasta 2 o 3 días antes de la competición.
¿Cómo gestionar a un nadador que tiene dos competiciones importantes con 3 semanas de diferencia?
En la práctica: puesta a punto para la primera competición (duración corta, 10 días), luego volver a un volumen moderado (no un retorno completo a la carga máxima) durante 4 a 5 días, y luego una segunda puesta a punto corta para la segunda competición. Es el protocolo que la mayoría de los entrenadores aplican en esta situación — mantiene la frescura sin perder las adaptaciones entre ambas citas.
Fuentes
Mujika, I. & Padilla, S. (2003). "Scientific bases for precompetition tapering strategies". Medicine & Science in Sports & Exercise, 35(7), 1182–1187.
320+ entrenadores activos · 7 500+ entrenamientos · Desde 2017
Planifica tus períodos de puesta a punto en el calendario de Padlie y comparte el programa adaptado a cada nadador en pocos minutos. Plan gratuito, sin tarjeta de crédito.
Mantén las series rápidas durante la puesta a punto, aunque sean cortas. Reduce el volumen un 40-60 %, no la intensidad.
Calcula la duración de la puesta a punto según la distancia: 10-14 días para velocistas, 14-21 días para medio fondo, 21-28 días para fondo.
Si tus nadadores se sienten pesados hacia el 4.º-5.º día, no vuelvas a añadir volumen. Es el bajón fisiológico previsto. Mantén el rumbo.
En un grupo heterogéneo, los nadadores en puesta a punto hacen el 50-60 % de las repeticiones del grupo. En una serie de 8×200 m, hacen 4 o 5. Mismo ritmo, misma recuperación — salen antes.
Anota las fechas de inicio de la puesta a punto en tu calendario de temporada en septiembre. Calcula hacia atrás desde cada competición objetivo.